JAIME FRANCO SE INSPIRA EN MAESTROS DEL ARTE

María Cristina Pignalosa - El Tiempo

2007

 

 

La nueva serie del artista caleño Jaime Franco es un paso adelante frente a sus inquietudes respecto a la  pintura, al color y al gesto. Su preocupación actual radica en "hacer de una pintura, un acto de unificación, donde el objeto sea leído como un todo".
Esta nueva serie que se exhibe en la galería El Museo, de Bogotá, está compuesta por catorce óleos de gran formato, seis obras en acrílico y una treintena de dibujos. En ella el artista reconstruyó con ayuda de un computador imágenes que representan importantes hitos en el arte. Su punto de partida fueron obras de Piranesi, Brueghel y Ucello, así como El botellero, de Marcel Duchamp. De esas obras tomó lo estructural y generó una serie de dibujos que insertó posteriormente en sus pinturas, transformando completamente el sentido original de estas.


Algunos trabajos tienen que ver con las construcciones que realizó a partir de la serie de las Cárceles de Piranesi, donde modifica la visión frontal y le añade otra dimensión, que muestra la parte oculta de los dibujos.Hizo lo mismo con La Torre de Babel, de Peter Bruhguel. También partió del tema El pozo y el péndulo, de Edgar Allan Poe y realizó una reconstrucción arquitectónica de su recuento literario. Otro ícono que tomó fue, La copa, de Paolo Ucello y repitió su precisión en computador.
Para el crítico Eduardo Serrano, "las pinturas de Jaime Franco no son abstracciones ni metáforas de nada, conforman más bien un pronunciamiento constructivo apoyado en la reflexión y en las sensaciones que va produciendo la misma obra a medida que va tomando cuerpo".

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