UTOPÍAS

México D.F.

2012

 

En el trabajo de Jaime Franco el proceso de elaboración de la obra es tan importante como el resultado final de ésta; pues es a través de un ejercicio de abstracción de los objetos o construcciones que se obtiene una nueva imagen, de la cual apenas es posible darse una idea de cómo va a resultar. Las imágenes de la exposición UTOPÍA tienen en común el hecho de que provienen de un ejercicio de cálculo, precisión y construcción rigurosa, para hacernos ver la pérdida de estructura por la entropía o la desclasificación.

 

En la obra final se pueden leer los procesos de ejecución de la obra; en las imágenes de la muestra, a través de los diferentes trazos y capas de pintura salen a relucir las diferentes transformaciones que tuvo el objeto inicial o referente, para llegar hasta su punto de abstracción. Franco dice que sus pinturas pueden verse como los restos que quedan luego de una disputa en un campo de batalla, lo que apunta a que en cada uno de sus lienzos se ve plasmado el proceso de creación de la obra.

 

La cultura de los referentes es una constante a lo largo de la obra de Franco; sin embargo, éstos no sólo van hasta el campo visual y conceptual que puedan emitir; también la obra lleva un referente con otras disciplinas de distintos períodos y culturas. La pieza principal de esta exposición estaba planteada como un gran mural en barro cuya imagen derivaba de una interpretación del Pozo Iniciático construido en el Palacio de la Regaleria (Portugal) por Carvalho Monteiro a principios del siglo XX. Las características de la pared llevaron a que en lugar de adicionar barro a la pared se levantaran partes de esta generando una posibilidad no prevista en un principio. La imagen, que en este caso hace referencia a los círculos que descienden al centro de la tierra en el Infierno de Dante, se des-dibuja en la pared revelando diferentes estratos  que se enfatizan por la aplicación de barro diluido.

 

 

(A partir de un texto de Diana M Cardenas para ArtNexus.)

UTOPIA

México D.F.

2012

 

For Jaime Franco, the process of elaboration of the work is as important as the final result. It is through an exercise of abstraction of the objects or constructions that a new image is obtained an outcome that is very difficult to foresee. The images in the "Rastro" exhibition share in common the fact that they are not the result of rigorous calculus, precision, and construction exercises designed to make us aware of structural loss due to entropy or declassification.


The final images reveal the processes involved in the realization of the work. Through the various traces and layers of paint emerge the transformations undergone by the original object in order to arrive to its point of abstraction. Franco affirms that his paintings can be seen as the remnants in a battlefield, which suggests that the process of the work’s creation has been captured on each canvas.


The culture of referents is a constant element in Franco’s work. However, they not only permeate the visual and conceptual realms that they themselves generate, as the artist’s approach also resorts to referents from other disciplines belonging to several periods and cultures. Notwithstanding the clear references to the linear traces of the buildings, Franco’s images achieve a surprising degree of unity. They share many elements in common: they are all prodigious images that are completely uninhabited and rich in graphic elements marked by vertical and cylindrical accents. Jaime Franco’s paintings are free from many formal constraints. They do not require the use of grids as references to render the traces as these actually emerge from an analysis of the structures, patches, and accidents on the canvas or to communicate new and intuitive emotions. Instead, his freer approach ensures the expression of a completely open chromatic universe.

 

 

(From a text by Diana M Cardenas for ArtNexus.)