RASTRO

Diana M. Cárdenas

2010

 

 

Después de trabajos como Construcciones ilusorias, Debrís y Vestigio, el artista Jaime Franco exhibe la muestra titulada Rastro, curada por Ana María Escallón, que tuvo lugar en el Museo de Artes Visuales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. La exposición se compone de pinturas realizadas sobre lienzos de grandes formatos y dos obras hechas sobre la pared, cuyas imágenes exploran campos como la percepción humana, los fundamentos filosóficos y los principios matemáticos.

 

Partiendo de la estructura arquitectónica de cuadros como Los desposorios de la Virgen, de Rafael Sanzio, de Urbino, el artista toma esta estructura y la reconstruye con ayuda de un programa de computador. Los dibujos iniciales, realizados en AutoCad, están expuestos y han sido acompañados de algunas palabras escritas, como “vestigio”, “huella”, “insignia”; palabras que definieron y guiaron la exposición; elementos con los que encuentra un principio estructural que genera una serie de dibujos; es aquí cuando comienza el proceso de abstracción; una vez que la imagen se encuentra resuelta de forma claramente racional, es reinterpretada de una manera intuitiva sobre un lienzo insertando estructuras dentro de imágenes pictóricas; es decir, modifica, crea capas, superpone y reproduce.

 

A partir de representaciones de lugares arquitectónicos, Franco explora y hace evidentes la vulnerabilidad del ser humano, la ambición con la que ha construido parte de su historia y la inevitable marca que el paso del tiempo deja en cada una de las creaciones. Rastro es una evidencia de lo que desaparece. Desde su punto de vista y la mirada retrospectiva que ejerce sobre esos modos de ver, Franco vislumbra una suerte de bajo continuo que estructura y recorre, que modula y crea resonancias en el marco de las diferencias, que establece continuidades en discontinuidades temporales.

De esta manera, se ve cómo los trabajos de abstracción de Jaime Franco son fruto de un proceso de reinterpretación y análisis que se logra a través del estudio geométrico, matemático, arquitectónico, de diferentes objetos o construcciones que en sus comienzos también fueron una interpretación. Franco utilizó materiales poco convencionales como el barro y el azufre para realizar su trabajo, en parte por su carácter efímero, maleable y fortuito, a fin de hacer evidente la inevitable marca que el paso del tiempo deja en cada una de las creaciones del ser humano.

 

En el trabajo de Jaime franco el proceso de elaboración de la obra es tan importante como el resultado final de ésta; pues es a través de un ejercicio de abstracción de los objetos o construcciones que se obtiene una nueva imagen, de la cual apenas es posible darse una idea de cómo va a resultar. Las imágenes de la exposición Rastro tienen en común el hecho de que provienen de un ejercicio de cálculo, precisión y construcción rigurosa, para hacernos ver la pérdida de estructura por la entropía o la desclasificación. En la obra final se pueden leer los procesos de ejecución de la obra; en las imágenes de la muestra, a través de los diferentes trazos y capas de pintura salen a relucir las diferentes transformaciones que tuvo el objeto inicial o referente, para llegar hasta su punto de abstracción. Franco dice que sus pinturas pueden verse como los restos que quedan luego de una disputa en un campo de batalla, lo que apunta a que en cada uno de sus lienzos se ve plasmado el proceso de creación de la obra.

 

La cultura de los referentes es una constante a lo largo de la obra de Franco; sin embargo, éstos no sólo van hasta el campo visual y conceptual que puedan emitir; también la obra lleva un referente con otras disciplinas de distintos períodos y culturas. Los trabajos de Franco, sin dejar de referirse en forma clara en la mayoría de los casos a los vestigios lineales de las edificaciones, tienen una sorprendente unidad, poseen muchos rasgos en común; son imágenes prodigiosas, completamente despobladas y ricas en elementos gráficos de marcado acento vertical y cilíndrico. La pintura de Jaime Franco manifiesta muchas liberaciones formales, como la no necesidad de la retícula como referencia, en contraste con el análisis de estructuras para lograr trazos, manchas, accidentes dentro del lienzo, y poder comunicar nuevas e intuitivas emociones, al tiempo que darle a su universo cromático una apertura total. 

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